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5 lugares bonitos de Europa para inspirar tu próxima escapada de verano

Si estás pensando en hacer una escapada este verano, pero todavía no tienes claro dónde ir, Europa siempre es una buena idea.

Hay destinos que lo tienen todo: mar, calles con encanto, terrazas, cultura y buen ambiente. Lugares que apetecen para desconectar unos días, pasear sin prisa y volver con la sensación de haber elegido bien.

Para ponértelo fácil, he reunido 10 destinos europeos que merece la pena tener en el radar cuando empieces a pensar en tu próxima escapada de verano.

1. Saint-Tropez, Francia: arte, mar y elegancia en la Riviera Francesa 

Saint-Tropez está en la Costa Azul, al sur de Francia, entre el Mediterráneo y la Provenza. Es uno de esos destinos que siempre suenan a verano, pero no solo por sus playas, sus terrazas o su puerto.

Tiene una parte artística muy bonita. Durante años fue refugio de pintores atraídos por la luz de la Riviera, y todavía conserva ese lado más cultural en sus museos, galerías y calles llenas de color.

Saint-Tropez resume muy bien la elegancia mediterránea: fachadas cálidas, mar cerca, boutiques, terrazas y algunas de las estampas más bonitas de la Costa Azul. Es un lugar para pasear sin prisa, mirar escaparates, sentarte a tomar algo y dejar que el día vaya a su ritmo.

Los rincones con más encanto de Saint-Tropez

Si buscas los rincones más bonitos de Saint-Tropez, merece la pena ir más allá del puerto. La Ponche, el antiguo barrio de pescadores, es una de las zonas con más encanto, con calles estrechas, casas de colores y rincones muy fotogénicos como la Rue des Pêcheurs.

Rue des Pêcheurs, Saint-Tropez

El Vieux Port sigue siendo uno de los imprescindibles, sobre todo si te apetece ver la imagen más icónica del destino. 

 Vieux Port, Saint-Tropez

También merece una parada Place des Lices, con un ambiente más local y relajado. Y si quieres una vista más completa de Saint-Tropez, la Citadelle es uno de los mejores puntos para verlo desde arriba.

2. Antibes, Francia: arte, mar y encanto tranquilo en la Costa Azul 

Antibes está en la Costa Azul, entre Cannes y Niza, y tiene un encanto más tranquilo que otros destinos de la Riviera Francesa. Es una ciudad perfecta si te apetece algo con mar, cultura y calles bonitas, pero sin el ritmo tan intenso de Cannes o Saint-Tropez.

Su casco antiguo es uno de sus grandes atractivos: calles empedradas, balcones con flores, pequeñas tiendas, cafés y rincones que aparecen casi sin buscarlos.

Además, tiene una parte artística muy especial gracias al Museo Picasso, ubicado en el Château Grimaldi, donde Picasso trabajó durante una temporada en 1946.

Paseos, mercados y arte en Antibes

Uno de los rincones más bonitos es Vieil Antibes, el casco antiguo. Calles estrechas, fachadas claras, flores, pequeñas tiendas y ese aire mediterráneo que queda precioso en fotos sin tener que buscar demasiado.

Dentro del casco antiguo, merece la pena pasar por el barrio de Safranier, una zona pequeña y muy cuidada, con casas bonitas y un ambiente más local. Es perfecto si quieres enseñar una Antibes más tranquila y menos turística.

Barrio de Safranier, Altibes

También es muy bonito el Marché Provençal, sobre todo por la mezcla de colores, puestos y vida local. Tiene ese punto de mercado de verano francés que encaja muy bien con el destino.

Marché Provençal, Altibes

Para una imagen más abierta, las murallas de Antibes son uno de los mejores lugares. Desde ahí se ve el Mediterráneo, la piedra antigua y el perfil de la ciudad. Es una de las zonas más especiales para entender por qué Antibes tiene tanto encanto.

Murallas de Antibes

Y si quieres algo más artístico, el Museo Picasso, en el Château Grimaldi, es una parada perfecta: arte, historia y vistas al mar en un mismo lugar.

3. Portofino, Italia: la bahía más bonita de la Riviera italiana 

Portofino está en la costa de Liguria, cerca de Génova, y es uno de esos lugares que se entienden mejor desde arriba. 

A primera vista parece solo un puerto pequeño con casas de colores, pero en cuanto subes hacia Castello Brown o la iglesia de San Giorgio aparece lo mejor: la bahía, los barcos, los tejados y todo ese verde cayendo hacia el mar.

Es pequeño, sí, pero tiene una imagen muy potente. No va de recorrer mil sitios, sino de encontrar la perspectiva bonita: desde la Piazzetta, desde el camino al faro, desde los jardines del castillo o desde el barco al llegar. Ahí está lo especial de Portofino: parece una postal, pero cambia mucho según desde dónde la mires.

Las mejores vistas de Portofino

El rincón más conocido es la Piazzetta y el puerto de Portofino. Es la imagen clásica del destino: la bahía pequeña, las fachadas de colores, los barcos y las terrazas junto al agua. 

Piazzetta, Portofino

También merece la pena recorrer Calata Marconi, el paseo que bordea el puerto, porque desde ahí se ve muy bien esa postal tan característica de Portofino.

Si quieres una vista más bonita de todo el conjunto, sube hacia Castello Brown. Más que por el interior, merece la pena por las vistas al puerto, la bahía y el golfo. De camino también pasarás por la iglesia de San Giorgio, otro de esos rincones pequeños pero muy bonitos, con una perspectiva preciosa sobre el mar.

Iglesia de San Giorgio, Portofino

Si te apetece alargar un poco el paseo, sigue hasta el faro de Portofino. Está en la punta de la península y enseña una versión más natural del destino: mar abierto, acantilados, pinos, roca y el horizonte de la costa ligur. 

4. Taormina, Sicilia: cultura clásica frente al mar Jónico

Taormina está en la costa este de Sicilia, sobre una colina frente al mar Jónico. Es uno de esos lugares que tienen algo especial nada más llegar: calles con vida, balcones, plazas abiertas al mar y el Etna siempre cerca, como parte del paisaje.

Aquí el encanto no está solo en el centro histórico. Está en esa mezcla de piedra antigua, mar azul y vegetación que hace que cada rincón tenga mucha fuerza visual. Es una ciudad elegante, pero también cálida y muy siciliana.

Taormina entre ruinas, plazas y miradores

El Teatro Griego es el lugar más especial de Taormina. No solo por las ruinas, sino por la vista: desde las gradas se ve el mar Jónico, la costa y el Etna al fondo. Es una de esas imágenes que explican el destino casi sin decir nada.

Teatro antiguo de Taormina

Después, merece la pena pasear por Corso Umberto, la calle principal del centro histórico. Une la Puerta de Messina con la Puerta de Catania y concentra tiendas, cafés, pastelerías, fachadas antiguas y pequeñas calles laterales que llevan a rincones más escondidos.

Corso Umberto, Taormina

Uno de los puntos más bonitos es Piazza IX Aprile, una plaza amplia, luminosa y con vistas al golfo de Giardini Naxos y al Etna. Es de esos lugares donde apetece parar un rato, mirar alrededor y dejar que el viaje baje un poco el ritmo.

Piazza IX Aprile, Taormina

También guarda la Villa Comunale, uno de los rincones más tranquilos de Taormina. Sus jardines funcionan como un balcón sobre la costa jónica, con palmeras, flores, sombra y pequeñas construcciones con mucho encanto.

Villa Comunale, Taormina

Y, si quieres una imagen más costera, baja hasta Isola Bella. Es una pequeña isla unida a la playa por una lengua de tierra y está considerada una reserva natural. Es probablemente la estampa más reconocible de Taormina junto al Teatro Griego.

5. Palma, Mallorca: cultura, patios y belleza mediterránea

Palma está al sur de Mallorca, frente al Mediterráneo, y es perfecta si quieres una escapada con algo más que playa. Puedes perderte por el casco antiguo, descubrir patios escondidos, acercarte al mar y terminar el día en una terraza sin tener la sensación de ir con prisa. 

Tiene ese encanto de ciudad mediterránea con historia, cultura y vida de barrio. Sus calles de piedra, patios escondidos, galerías, tiendas bonitas y plazas con terrazas la convierten en un destino perfecto si te apetece una escapada con algo más que playa. 

Rincones imprescindibles para descubrir Palma

Uno de los rincones más bonitos de Palma es La Seu, su catedral. Vista desde el Parc de la Mar, con el agua delante y las palmeras alrededor, deja una de las imágenes más especiales de la ciudad.

La Seu, Palma

Después merece la pena entrar en el casco antiguo, donde aparecen algunas de las calles más bonitas de Palma: fachadas de piedra, patios mallorquines, persianas verdes y pequeñas plazas con terrazas.

También tiene mucho encanto La Lonja, uno de los barrios más bonitos para pasear por la tarde. Sus calles estrechas, sus restaurantes y el edificio histórico de la Lonja hacen que sea una de las zonas con más carácter de Palma. 

La Lonja, Palma

Para una parte más cultural, puedes acercarte a Es Baluard, el museo de arte moderno y contemporáneo de Palma. Está junto a las antiguas murallas y combina arte, arquitectura y vistas al mar en un mismo lugar.

Y si quieres ver una Palma más local, guarda Santa Catalina. Tiene mercado, cafés y terrazas típicas, perfectas para cerrar el día después de recorrer el centro.

Santa Catalina, Palma
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